Fallecimiento de Teresa Hortalá
Llevaba ya largo tiempo --unos quince años-- jubilada, pero a pesar de ello muchos hemos sentido su pérdida de una manera muy cercana y dolorosa.
Teresa formó parte, junto con su inseparable pareja Mario, del grupo de complutenses que, como estudiantes, prácticamente estrenaron los estudios de Ciencias de la Computación en la Facultad de Matemáticas de la UCM. Y tras su periplo alemán para hacer la tesis doctoral, retornaron a Madrid para empezar, como joven y entusiasta segunda generación, a ir tomando las riendas de esos estudios --ya como profesores-- en los que unos cuantos de nosotros fuimos formados.
Un hito esencial en su actividad académica fue la creación de la Escuela Superior de Informática (nuestra actual facultad), empresa en la que creyó desde el principio y a cuya gestación y levantamiento se dedicó con entusiasmo, junto con un buen puñado de 'mayores' de la facultad, que fueron capaces de trazar con visión de futuro un plan para la facultad, hilvanando para ello los no siempre fáciles pero imprescindibles acuerdos entre personas y grupos de distintas procedencias, visiones e intereses. Que Teresa se entregó a ello con la capacidad y empuje necesarios da buena fe el hecho de que los tres primeros decanos de la ESI/FDI confiaron en ella (y recíprocamente) como vicedecana. Teresa, durante muchos años, formó parte natural y aceptada por todos del ecosistema decanal de la facultad.
Al tiempo, continuó su labor docente, ahora ya en la Facultad de Informática, formando a muchos de los actuales profesores de la facultad. Alguno de sus libros de texto, como coautora, forman parte consolidada desde hace años de la bibliografía esencial e indiscutible de alguna asignatura de los estudios de la FdI.
A pesar de que la Ciencia (el saber, en general) y la Academia eran aspectos fundamentales en su vida, en su brújula personal eran las personas y la sociedad humana lo que al final guiaba sus actos.
Muchos en la facultad la hemos querido y seguramente todos la echamos ya de menos.